Monseñor Luis nace el 27 de octubre de 1946, en la ciudad de Cartagena; sus estudios de primaria los realizó en su ciudad natal hasta los ocho (8) años de edad, luego su familia se trasladó a la ciudad de Bogotá, donde continuó sus estudios de primaria y secundaria en colegios religiosos.

Posteriormente inició estudios de medicina en la universidad Nacional.  Siendo universitario fue a una misión en el departamento del Chocó: al observar la actividad pastoral realizada por los sacerdotes, la importancia de su trabajo y el aprecio por la presencia de la iglesia en un lugar tan lejano, nace la vocación de Monseñor Luis Madrid.

Durante su bachillerato había pensado, de forma vaga, sobre su vocación sacerdotal, pero la experiencia en el Chocó fue definitiva para tomar esta decisión de vida.

La entrega y el esfuerzo de los sacerdotes en Itsmina (Chocó) y el trabajo con los pobres fue su inspiración para obedecer al llamado de Dios, que le hablaba de forma tan sencilla y tan clara.

Ya en su quinto semestre de medicina se decide escribirle al Obispo, comentándole  su inquietud vocacional. Días después tiene un encuentro con él, en el aeropuerto de la capital, cuando éste se dirigía al Concilio Vaticano II.

Cuando regresó el Obispo, el joven Luis Madrid concreta su decisión de servir a Dios y, en enero del siguiente año, ingresa al seminario.

Fue ordenado sacerdote en Bogotá el 29 de junio de 1971, trabajó 17 años en el Vicariato de Itsmina, vinculado al trabajo de los seminarios, se esmera en ayudar a los sacerdotes jóvenes en su adiestramiento y desempeño en la vida pastoral.

El amor a los pobres y la realización de diferentes actividades para mejorar sus condiciones de vida, marcó su vida sacerdotal durante los 17 años que residió en Itsmina.

 

El 3 de julio de 1988 fue ordenado obispo y enviado a trabajar en Tibú, donde se desempeñó durante 7 años.

El 9 de junio de 1995 llega a la Diócesis de Cartago, y al día siguiente se posesiona como segundo Obispo de esta Diócesis.

En todos estos años de servicio a la Diócesis de Cartago, ha infundido en el clero la preocupación por el servicio a los demás; su entrega y sabiduría se han visto reflejadas por su ejemplo y coherencia de vida. Ha impulsado grandes obras en nuestra Diócesis, mejorando su estructura y organización como Iglesia particular.